La carestía de alimentos en el mundo occidental ya dejo de ser algo real hace tiempo. Hoy en día nadie pasa hambre en nuestras ciudades y pueblos. Pero como todo en la vida un problema sustituye a otro y cuando antes el problema era que faltaban alimentos el problema de hoy es que disponemos de muchos alimentos pero que no son tan saludables como antes.

Así por ejemplo los alimentos transgénicos han incrementado terriblemente la producción de alimentos de cualquier tipo a base de alterar la composición genética de los mismos y hacerlos resitentes al calor, a la humedad excesiva del ambiente o a determinadas plagas o infecciones. Sin embargo esas modificaciones han producido efectos colaterales no deseados. Así mientras que la producción aumenta los nuevos alimentos no se digieren tan bien por el ser humano ya que su sistema digestivo no está preparado para asumir los cambios en la composición genética de los alimentos transgénicos.

alimentos tradicionales

El punto de referencia a la hora de valorar todo esto debe ser la teoría de la evolución. Según ella los seres vivos están acostumbrados a comer y por lo tanto su sistema digestivo asimila mejor aquello con lo que convivimos durante largos periodos de nuestra historia. Es decir que debemos proveer al ser humano con alimentos que se parezcan lo más posible a lo que tomaba en una epoca pretérita. Eso garantizará que su absorción y capacidad alimenticia sean óptimas para él.

Desde este punto de vista la labor de las Denominaciones de Origen como garantes de la calidad tradicional de nuestros alimentos y como vigilantes de las prácticas tradicionales se constituyen en un bastión frente a estos progresos que, no sabemos hasta que punto, serán buenos para el ser humano.

La Denominación de Origen establece los principios y criterios fundamentales que deben guiar la producción de un alimento tradicional desde su producción en el campo, pasando por su recolección y tratado y terminando por su elaboración y puesta a disposición del cliente mediante métodos los más tradicionales posibles.

Sólo con esta actividad fiscalizadora seguiremos manteniendo la pureza de nuestros alimentos y costumbres tradicionales