La MIEL VILLUERCAS
IBORES, es un producto alimenticio obtenido por las abejas melíferas
a partir del néctar de las flores o de las secreciones procedentes de
las partes vivas de las plantas o que se encuentran sobre ella que las
abejas liban, transforman, combinan con sustancias específicas
propias, almacenan y dejan madurar.
Procede exclusivamente de las colmenas censadas en el
Registro de Explotaciones de la Denominación de Origen, no pudiéndose
desplazar fuera del ámbito geográfico establecido en su Reglamento. |
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A todas se las atribuyen poderes
energizantes, por su hierro, propiedades diuréticas
y efectos tónicos-cardiacos, utilidad contra la disentería
y como estimo a la circulación sanguínea, para infecciones respiratorias,
relajantes, tónicas, antiespasmódicas, aliviadoras de tos, laringitis,
etc.,.
• Problemas de hipertensión e hipotensión, problemas cardíacos,
artritis, reuma, estreñimiento, dispepsia, acidez e insomnio.
• Descongestionar bronquios y pulmones y suavizar la garganta.
• Aftas bucales (en enjuagues).
• Uso cosmético por sus propiedades suavizantes y antiinflamatorias.
• La inflamación de las hemorroides (en uso externo).
• Al ser una alimento alcalino no suele causar problemas de asimilación
en personas con disfunciones digestivas, siendo de gran ayuda en la cicatrización
de úlceras de estómago y duodeno.
• Actúa como un eficaz desinfectante y cicatrizante de heridas. |
Las características organolépticas
que la diferencia al tratarse de mieles de néctar de flores, son
su aroma excepcional y gusto agradable,
como le ocurre a la miel milflores y a la miel de bosque (Castaño,
Roble, Encina, Brezo). Son por lo general mieles de un color rojizo
oscuro, llegando al negro con reflejos verdosos, y bastante aromáticas,
con ligero gusto amargo, de excelente calidad.
En las características físico-químicas, se observa,
que estas mieles puras, pueden llegar a cristalizar,
signo inequívoco de un manejo natural; indudable
garantía para el consumidor. |
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Toda la floración de la comarca
Villuercas-Ibores en donde se da un microclima, que conlleva
una explosión de la flora comarcal:
Álamos, albérchigos, alisos, almendros, avellanos, cantuesos,
castaños, cipreses, ciruelos, duraznos, encinas, enebros, fresnos, granados,
higueras, laureles, limones, manzanos, melocotoneros, membrillos, naranjos,
nogales, olivos, palmas, parras, perales, quejigos, robles, zamboas,
Junto con otra multitud de otros árboles y plantas,
algunas matas de menos cuenta, y otros mil géneros de yerbas medicinales,
y odoríferas flores, que la vecindad del agua produce y engendra.
También de brezo y quirola (Erica australis,
E. Umbellata, Calluna vulgaris) que se dan en zona más bien altas y es
muy apreciada por su riqueza mineral y sabores.
También de otras Rematas (Cytisus multiflorus, C. Scoparius)
de un color y aroma inigualables. De Cantueso (Lavandula stoechas) y Tomillos
(Thymus sp.). |